Se está tratando de rescatar las fiestas con variados eventos durante los siete días, para cumplir con el septenario, entre ellos: derroche de pirotecnia, danzas, música, exposición de vestigios e imágenes de la Curia Diocesana de Azogues, que han sido conservadas por muchos años, y una infinidad de comidas típicas de la ocasión.
En su actual estructura, por iniciativa de la alcaldía de Azogues, cada día está patrocinado por sectores prominentes de la sociedad azogueña, que financian los gastos en calidad de priostes, sean estas instituciones educativas, públicas o privadas. Así, en el salón de actos de la municipalidad, el jueves en la noche se inauguró la exposición “Corpus Christi fe, devoción y tradición”, en donde se exhiben imágenes religiosas de Jesús, José y María y de otros santos, a más de ello, toda la indumentaria elaborada a mano, algunas con oro y con plata, y piezas traídas de diferentes cantones y parroquias de la provincia, las cuales son custodiadas por miembros de la Policía Nacional, por su gran valor económico, pero sobre todo porque se trata de artes de años remotos que con el tiempo fueron adquiriendo valor.
La celebración de las misas en la Catedral, también ha convocado a miles de feligreses que acuden a diario a ser partícipes de las ceremonias impartidas por los sacerdotes; además, actúan en las procesiones por las calles circundantes a la iglesia, acompañados de la banda de pueblo, similar a la que ocurrió la noche del jueves, cuando feligreses, con cánticos y alabanzas a Dios, recorrieron las calles adyacentes.
“La fe no se pierde y persiste, más aún en estas celebraciones religiosas que han pretendido hacerse más materiales, dejando de lado el detalle con Dios”, expresó el vicario de la Catedral, Jorge Escobar.Asimismo, la venta de dulces se destaca en la plazoleta Gonzalo S. Córdova; más de 17 comerciantes, con sus respectivas carpas, exhiben al público una gama de dulces, bocaditos y otros productos a precios elevados que el año anterior, debido al alza de precios de los productos de materia prima, como el azúcar y la harina.
Similares actividades se cumplen en el vecino cantón de Biblián, en donde, igualmente, se venden los dulces en los bajos del edificio municipal y en las afueras de la iglesia matriz, ubicada en el parque central Velasco Ibarra, ahí, Patricia García se encarga de venderlos; además, se mantienen las celebraciones de las eucaristías. (VGS)
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